22/07/08

El Chocolate y la Salud

El Chocolate contiene una sustancia llamada "Methylxanthines" que produce daños físicos y fisiológicos en el ser humano.

Este elemento también se encuentra en el café y en las colas.La gente ignora estos daños porque no son bien conocidos, sin embargo, sus efectos son muy serios. La naturaleza química de ésta sustancia es muy dañina para la salud. Esta puede alterar el protoplasma de las células del cuerpo.Los efectos inmediatos de ésta sustancia, "Methylxanthines", comienzan tan pronto se toma alguna bebida que la contenga y tiene la duración de cuatro horas. Después de tomar chocolate o cocoa, la persona puede tener un balance imperfecto, el corazón late más rápido, insomnio, fatiga y otros síntomas. Algunos individuos experimentan un sentido de ansiedad, problemas para dormir, dolor de cabeza, palpitaciones rápidas, vértigo, irritabilidad, agitación, mal humor y otros problemas generales.Cuando la persona se acostumbra a tomar chocolate regularmente, hay menos de estos síntomas ya mencionados porque el cuerpo se acostumbra a ellos como algo normal y cuando deja de tomarlo, entonces comienza a notar síntomas más fuertes porque ésta bebida forma hábito, como el café, te, etc.Muchas enfermedades (corazón, alergias, diabetes, colesterol, hinchazones, artritis, asma, etc.) se empeoran cuando se consume ésta sustancia. Muchos problemas gastro-intestinales son agravados por ésta sustancia. El cáncer es más común en estos que consumen chocolate.Todos los "methylxanthines" se desarrollan en las células del cuerpo y así interfieren con las enzimas actuando como venenos. Como resultado, ciertas glándulas celulares bajo la influencia del chocolate, café, colas o te desarrollan tumores fibrosos, especialmente en los senos. Hay dolor de cabeza o migraña. Muchos científicos han comprobado que en el hombre afecta la próstata.

El Huevo de Pascua

Para la cristiandad -y los ortodoxos lo son- , el domingo de Pascua es una fiesta de júbilo. Y al tradicional cordero en la mesa -símbolo de pureza- se ha unido otro símbolo: el huevo de Pascua.
Éste constituye el signo la resurrección, porque el huevo de Pascua ha tenido siempre una venerable historia, desde aquellos primeros cristianos que le consideraron como símbolo de la Resurrección de Jesús. En la Edad Media, cuando llegaba la Pascua los huevos se pintaban y tan colorinescos objetos eran los presentes más preciados durante esos días, hasta el punto de que en el siglo XVII, el Papa Pablo V bendijo al humilde huevo en una plegaria, quizás para olvidar la prohibición decretada por la Iglesia en el siglo IX, de no consumirlos durante toda la cuaresma.

La llegada de la Pascua suponía el levantamiento de la norma y el fervor por los huevos se desataba, tanto en la cocina como en los regalos entre familiares, amigos y sirvientes. Suponía desquitarse de la penitencia impuesta durante cuarenta y seis días. Era el festín del huevo porque éste representaba el regocijo y la vuelta a la alegría. Como la conservación de los huevos durante la cuaresma era problemática -no había frigoríficos-, lo habitual era bañarlos en cera líquida. Así, la fina capa protectora que los cubría permitía mantenerlos más frescos. De ahí vino la costumbre de colorearlos y decorarlos con ceras.

Con el tiempo, la Iglesia levantó el veto al huevo, pero eso no impidió la costumbre de celebrar la Pascua consumiéndolos y regalándolos. Costumbre que ha perdurado hasta hoy, y con mayor auge en los países del Este y en Centroeuropa. En los de habla inglesa, al Domingo de Pascua se le llama 'Easter Sunday', porque según la tradición teutónica, Eastre era la diosa de la primavera (la Pascua casi siempre cae muy próxima), y en su homenaje se celebraba un festival pagano. Del nombre Eastre derivó Easter.La costumbre de esconder huevos pintados en el campo o en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países, entre ellos Estados Unidos. Curiosamente en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos. En Grecia todavía se siguen intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Los armenios los vacían y los decoran con imágenes de Cristo y de la Virgen. Y en Polonía y Ucrania por Pascua, hacen verdaderas obras de arte con cera hundida sobre su cáscara.

El día del nacimiento de Alejandro Severo, quien sucedió a Heliogábalo en la antigua Roma, una gallina puso un huevo de color rojo. La madre consideró esto como un vaticinio que su hijo vestiría la púrpura. Desde entonces fue considerado prenda de buena fortuna los huevos teñidos. En la Edad Media, el papa Julio III prohibió consumir huevos durante la Cuaresma. El domingo de Pascua se levantab la veda y con gran alegría de todos, en especial de los niños salían al campo para recogerlos, entonado cantos de aleluya. Esta costumbre se mantiene aún vigente en muchos países.
Hay huevos famosos, unos por su gran tamaño, otros por su originalidad. Como el que le obsequió Luis XV a Madame Du Barry que estaba completamente recubierto de oro. Un caballero de la corte exclamó: "¡Si lo comes pasado por agua, yo guardaré la cáscara!". El rey también obsequiaba entre sus cortesanos huevos pintados o grabados. Watteau, Lancret y Boucher llegaron a realizar en ellos verdaderas obras de arte. En el museo Lambinet, en Versailles, se encuentran dos huevos que se consideran una maravilla y que fueron regalados el día de Pascua a Madame Victoria, tía de Luis XVI. Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas. Más allá de los días no laborables, los kilos de chocolates que se comen, los conejos y las roscas típicas, la Pascua tiene una historia digna de ser contada.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristianidad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos. En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo. A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.

La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por 1200 millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro. Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua. De hecho, el Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más chocolates (el otro es la Navidad). Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adiquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.

Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro. En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.

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Chocoterapia: Reanima y Rencorforta el Cuerpo

El uso del cacao con fines estéticos se obtiene mediante la aplicación superficial del delicioso alimento sobre la piel. El chocolate tiene propiedades antioxidantes tanto por vía oral como cutánea.

El cacao es un alimento vivificante con propiedades estimulantes, que reanima y reconforta el cuerpo. Es una excelente terapia para subir el ánimo y ayuda a eliminar la fatiga. Su sabor dulce aumenta el nivel de serotonina.

Por eso las chocolatoadictas mitigan sus penas con el preciado manjar. Desde luego a nivel dietético, lo mejor es el chocolate puro; el negro sin leche y mejor sin azúcar. Sin duda la sensación general de bienestar, será mayor si lo liberas de todas las calorías posibles.

Además de su sabor dulce y su aroma, como materia prima y exento de golosina, el cacao tiene propiedades naturales con beneficios terapéuticos. No en vano, los mayas lo denominaban alimento de los dioses. Cada fruto en forma de baya contiene entre 30 y 40 semillas.

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El valor nutritivo del cacao

Con variedad de minerales, vitaminas, calorías y otros nutrientes, los productos del cacao también son agradables al paladarEl chocolate y los productos del cacao, al mismo tiempo que constituyen un placer al ingerirlos, también representan un valor nutritivo. Todos los alimentos tienen un valor nutritivo, relacionado con la cantidad y el tipo de proteínas, carbohidratos, grasas, minerales y vitaminas que contienen. El cuerpo utiliza los alimentos para el crecimiento, reparar y controlar las funciones del organismo y proveerse de energía para sus actividades diarias. Ningún alimento contiene todos los nutrientes requeridos, por eso es necesario disponer de una dieta balanceada.

Las grasas constituyen una fuente de energía. El cacao y el chocolate contienen grasa en forma de manteca de cacao. Su digestibilidad y asimilación es muy alta.
Las proteínas tienen un alto valor como constructoras de los tejidos del organismo. Independientemente de la presencia de una gran variedad de aminoácidos en el cacao, ni este ni el chocolate son una fuente importante de proteínas, como pudiera esperarse.
Los carbohidratos, en la forma de azúcares, proveen una fuente de energía de rápido acceso. Si los recursos del organismo son deficientes debido al ejercicio o por la falta de una alimentación regular, los azúcares en las confituras proveen una de las más rápidas formas de restaurar el balance, y por eso los productos confeccionados con cacao y con chocolate son consumidos con frecuencia entre las comidas, y a veces en sustitución de estas, en condiciones especiales de gran esfuerzo físico.

14/07/08

Licor de crema de chocolate

Ingredientes
3 tazas de leche200 gr de chocolate rallado1 cucharada de cacao dulce1 cucharada de fécula de maíz2 tazas de azúcar2 tazas de coñac1 cucharadita de vainilla

Proceso
Poner en una cacerola la fécula y agregar de a poco la leche fría, revolviendo siempre hasta disolverla.

Agregar el cacao previamente disuelto en un poco de leche tibia, el chocolate rallado y el azúcar.

Llevar a cocinar hasta que levante el hervor y espese.

Retirar, agregar la vainilla y seguir revolviendo hasta enfriar.Una vez frío, incorporar el coñac mezclando bien.

Colar y filtrar, para luego envasar en botella de vidrio. Dejar macerar 30 días antes de consumir.

Museos de Chocolate

Museo del Chocolate de Barcelona
En el antiguo Convento de San Agustín encontramos hoy el tentador Museo del Chocolate, promovido por el Gremio Provincial de Pastelería de Barcelona.
Este museo hace un recorrido por el mundo del chocolate desde sus orígenes y llegada a Europa, hasta la actualidad en que forma parte del día a día de nuestras vidas.
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El Museo del Chocolate de Astorga-León
Fundado en 1994 como una iniciativa particular, cuenta con una amplio patrimonio perteneciente a la fase industrializadora de la ciudad y la comarca. Esta tuvo lugar a lo largo del siglo XIX como consecuencia de la arriería y el transporte de mercancías entre Galicia y Madrid.
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Museo del Chocolate Valor
Chocolates Valor le invita a descubrir la historia del chocolate en Villajoyosa a través de si museo del chocolate.
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Museo de Chocolate de Sueca
Este mueseo permite al visitante observar el proceso de su fabricación así como degustar todas sus variantes elaboradas de manera artesanal.
El visitante encontrará en este museo temático todos los detalles sobre el proceso de fabricación del chocolate paso a paso, a la vez que podrá degustar todas sus variantes elaboradas de manera artesanal.
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Mueseo del Chocolate de Colonia-Alemania
El Museo de Chocolate con un área de exposición de 4.000 m² y cerca de 2.000 piezas expuestas es un verdadero acontecimiento para todos los golosos. Los lleva en un viaje de 3000 años a través de la historia del chocolate. La tierra natal de cacao, el cultivo y la cosecha están documentados en fotos. Se puede experimentar el clima tropical en la Casa Tropical transitable. En la parte más alta del museo se encuentra uno de los temas centrales: la producción. En dos pisos el visitante puede ver como se fabrican barras de chocolate, trufas y figuras. En el vestíbulo, el visitante es recibido por una fuente de 3 metros de altura toda de chocolate por la que fluye chocolate caliente – aquí cada uno de los visitantes puede hundir su gofre y disfrutar de la delicia marrón. En este museo el tema de la exposición no sólo se puede ver sino también oler, degustar y sentir.
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08/07/08

CHARLIE Y EL CHOCOLATE (Joaquín Collantes)

(Este relato es uno de los contenidos en el libro MATECUENTOS-CUENTAMATES 3 de J. Collantes y A. Pérez Ed. NIVOLA 2006)

A Charlie no le gustaba el chocolate. Sin embargo a su madre sí le gustaba el chocolate; a su padre le gustaba mucho el chocolate; a sus dos hermanos les gustaba muchísimo el chocolate; todos sus amigos se volvían locos por el chocolate y a él, que era amigo del señor Bonca, el dueño de la fabrica de chocolate, no le gustaba el chocolate.
-Estás loco, Charlie. Estás como una cabra. Cómo es posible que a ti no te guste el chocolate. Si te gustara, el señor Bonca te regalaría todo el chocolate que quisieras. Y en cambio a nosotros, que nos gusta muchísimo, nunca nos regala nada, ni una miserable chocolatina, ni siquiera un bombón –le decían su madre, su padre, sus hermanos y sus amigos.
El señor Bonca tenía una fábrica de chocolate a las afueras del pueblo de Villachoco. Era la fábrica más grande y más moderna del país y hasta del mundo. Producía tal cantidad de chocolate que, decían, si hubiera un escape de chocolate líquido y se vaciaran de pronto sus grandes depósitos, el chocolate cubriría todas las calles del pueblo, todas las carreteras, todos los campos y llegaría por lo menos hasta Villalate, un pueblo que estaba a 60 kilómetros.
El señor Bonca era muy tacaño, un auténtico avaro. Nunca regaló ni una sola tableta de chocolate a nadie. Solamente tenía un amigo y ese era Charlie. En el pueblo decían que si el señor Bonca había aceptado a Charlie como su amigo era precisamente por eso: porque no le gustaba el chocolate. Así no tendría que regalarle ni tan siquiera un bombón.

CUENTOS Y CHOCOLATE....

CHOCOLATE CON CHURROS (Carmen Fuentes)

Vestido con su traje de luces rojiverde, Manolo estaba listo para demostrar su talento en la plaza aquel domingo de mayo. Antes de marcharse a la faena, María su madre le hizo beber un chocolate bien caliente acompañado de tres churros azucarados. Luego, el muchacho se hincó para recibir la bendición.
-¡Suerte, hijo mío! Ya sabes que a eso yo no voy.
-Gracias madre, no sufras mucho -dijo Manolo.
María corrió al balcón con un pañuelo blanco para despedir a su hijo que se iba en moto. Agitaba el trozo de tela hasta que el sonido del motor, que rugía como un animal feroz, se perdía en el horizonte.
Como todas las madres de los toreros, María apaciguaba su angustia toreando en la sala de la casa hasta que el reloj daba las seis campanadas.
Se colgaba tres rosarios en el cuello, ponía una silla frente ella y movía el capote con gran destreza una y otra vez haciendo flores rojas y amarillas hasta dar la estocada final; y a las seis en punto se apresuraba a guardar todo en el ropero y se sentaba con el tejido en la mecedora a esperar a Manolo.